16 mar 2011

El misterio del deceso

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La respuesta se encuentra en cualquier observación; está presente en la putrefacción y en la nueva obra. Por igual podemos observarla en la podredumbre absoluta como en la gloria máxima. El rompecabezas puede cobrar sentido en la violación de una criatura impúber y neófita por mediación de una energía adulta, corrompida y sabia por igual, con exceso de ambas cualidades.

Todo el acto podría estar contemplado desde la penumbra por un compendio de seres humanos que abarcan todos los grupos a groso modo. Se huele el deseo, la curiosidad, la valentía del anonimato que hace aflorar comportamientos lascivos y perversos, la seguridad del grupo como fuerza, se palpan tensiones de la convivencia entre tantas clases de individuos pero a la vez se escuchan las risas de la complicidad; todo en observación de la nueva criatura mancillada y occisa.

¿Pero qué es un misterio? ¡Un deceso! Tal vez algo que todos conocemos pero desechamos a diario por mera defensa colectiva, el subconsciente enjambre. La exequia perfecta, la posibilidad de tener a todos congregados por la misma energía corrupta. Poder que les brinda sobre la mesa a un bello muchacho ambiguo con el pene completamente erecto y del que pendulan suaves cuentas hechas con el zumo orgásmico de una hembra virgen, criatura hermafrodita llegada del mismo deseo que gesticula con una de sus bellas manos ofreciéndose a uno solo de los presentes, generando así un ambiente propicio para la guerra, la lucha por intereses primitivos sin pacto posible.

Mientras la andrógina criatura silba suavemente una tranquila serenata de cámara, múltiples artefactos bélicos tronan haciendo de comparsa para su ritmo luciferiano.

Sobre un paisaje apocalíptico, danzan como si su guía fuese Baco desde hace días, pero sus cuerpos mutilados, desfibrados, sus cadavéricos rostros muestran que quien les lleva tiene otro nombre bien conocido. Les arrastra hacia una enorme entrada cruzando un monte de Venus para expirar en su interior, desean regresar al lugar de origen, la matriz. Por el camino se les ofrecen todo tipo de manjares y muchos son los que revientan, pero todos llegarán aunque sea contenidos en los estómagos de sus congéneres. La sangre se sirve en copa de balón y se brinda por el dinero y por la vida. Pero he ahí el enigma.

¿Quién renunciará al plástico y los diamantes? Os matasteis con altivez, os follasteis con soberbia, os volveréis a destruir por avaricia, quien no llegue al deceso será por pereza, es un columpio de carne el que llega hasta el enigma, allí las dos caras de la vida, la salvación y la destrucción, juegan al azar de los dados. Os darán cubiertos oxidados para trocear la baraja de las máximas universales y que condimentéis la carne asada de criaturas varias. 
Mientras saboreáis tan suculento banquete, observad aquella pantalla en la que se ofrecen cuidadosamente estos anuncios de libertad, contienen mensajes que os transportarán a vuestra próxima experiencia de crítica, de información, de compra, de videncia, de vida.


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