27 sept 2009

Lecho del amanecer tardío.


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Me he levantado de mala manera hoy.

¿Eres mis ramas en ingertos con tus raíces?

agradezco que hayas dejado caer mis hojas

por el suelo, que mis hojas vuelen lentas

hasta su final en el piso para nutrirme de nuevo,

los demás son los otros, los otros son inútiles,

todo es inútil en este intangible detritus.


Ya llega la tormenta y la escucho caer, sabes que

me pertenecen los truenos, que adoro el renacer, 

la querida lluvia nos mojará los cuerpos desnudos, 

en mi casa azul oscuro ya ha llovido, sin tapujos, 

sin más armonía que la piel,

sin más racimos que los que aportan nuestros sexos,

nuestra hambre de consuelo para la tranquila estancia,

el olor a cerrado y que ahora abrimos.


Nuestras cremalleras custodian la gracia del silencio,

tienen guardado todo el sabor de una noche de cálidos.

 
Nuestra boca tiene por clero recibir todo y nada más,

y ese es mi único consuelo, mi vida resumida en un suspiro,
 
fragancias voluptuosas por calurosos cariñitos durmiendo,

el abrazo a mi redención,

inviernos abrigados repletos de años enteros, de calmas.




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15 sept 2009

DNI

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Los nombres, esa etiqueta,

cuando yo era pequeñito no

quería llamarme Sergio, Sergio,

Sergio, Sergio, estaba confuso,

no tenía referentes, nadie se llamaba así

y me alarmaba por alguna extraña razón,

aparte, tampoco guardaba semejanzas a mis padres

ni mis familiares, ni física ni espiritualmente,

así pues, yo me llamaba Sergio y no entendía nada.


Y ahora al abrir la ventana escucho a una mujer

gritar mi nombre y en pantalla cinemática aparezco

en mi cerebro, pequeño, con mofletes y dolencia en la mirada,

abstraído, delicado e inocente, pero con verdades a cuestas

que no comprendería hasta bien grande, pero respiro.


Y es que era azul, y luego rojo, ahora tengo una paleta.


Y como comprendo, no es a mí a quien llaman, o sí,

tal vez me llaman sin saberlo y yo respondo en círculo cerrado,

porque qué sabemos de las posibilidades, sabemos de

intenciones, ella tenía la intención de llamar a su hijo,

su mensaje traspasó la lógica, eso que todos tenemos,

e impactó en otras dianas,

en el nombre de pila, eso que tenemos y no elegimos.






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4 sept 2009

La tapadera. [Le petite mort]

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Es la hora de la muerte,
es la hora de que muera tu manera de ejercitar tu rutina,
de darte vidilla,
¿es el polvete que más te calma el cementerio?

tu lápida es mi calma,

tu lápida me huele la entrepierna carnes calientes,
sí te digo, quiero entierro,
tentempié de mi desayuno erecto,
tengo el estandarte de un reclamo a un nuevo
sistema gemométrico lleno de deformaciones,

de canciones construidas a partir de ventosidades en el rostro de tu ser amado,

eres momia de axilas mojadas bailando
por sonidos de aclamados roqueros matando
a roquefelerescos discípulos del verdadero mal.

Vade retro al assamblage,
que claman los retrógados.




. A ver como giramos para un lado.




¿Por qué no precintamos los senderos al

mete y saca tradicional, al polvete

más relacionado al consumismo?

Lo menos efervescente que encontraste.

Acristala, enladrilla tu mercado corporal,

mutaste a materiales de baja calidad, cuidadín,

pronto vendrá un hortera del tecnocasa a sonreírte.


Quiero bajar.



Libera a tu sexo de la tela que lo oprime

y orina en el teclado de tus palabras,

pasa la lengua por tu dedo y tu dedo por tu trasero,

dibuja un círculo y ahonda en su pasaje,

pasa la lengua por tu dedo y tu dedo por el redondel,

y ahora por tu nariz, ¡oh! placeres del asno,

¡mentira! no conocí animal que más goce de

olfatear su propio culo que el propio ser humano,

pero puestos a ser homínidos desintegremos nuestro

sentido, pero puestos a ser marranos seamos prosopopeya,

despersonifiquemos nuestros orgasmos del raciocinio.

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