17 sept 2008

Instante Cursi

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¡Qué nada se mueva!

Que nada se mueva que quiero verla así

quiero verla así desnuda y dormida
dulce como un pastel de crema,

pero que brilla con los rayos del sol
como bella piedra blanca,
ni se derrite ni se merma por adorarla.

Hasta las olas se pueden desde aquí oír
viendo a mi dulce sirena.

Hasta la arena mojada cubre mis pies
viendo a mi dulce sirena.

Y nada más en este momento,
y nada quiero en este momento,

nada que no sea a mi dulce sirena.



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